El joven pintor
colombiano reclama su madurez personal y artística, fruto
de una trayectoria de esfuerzo y persistencia en la
experiencia pictórica. Este impulso creativo le ha permitido
desarrollar un amplio registro técnico, destacando la
espontaneidad mágica de los gestos sobre el lienzo, el
dinamismo de los colores, y el juego de luces y sombras
que trascienden los referentes figurativos.